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Libertad.

Iré tejiendo las letras como si fueran hilo para ver si así alguien puede entender aunque sea la mitad de lo que quiero decir, iré tocando cada tecla como si el vocabulario fuera un piano y las sílabas notas musicales. He estado pasando por algo muy triste que me llena de ansiedad, se ha robado mi energía y parte de la luz que caracteriza mi ser. A partir de todos esos sentimientos he llegado a un punto donde he comprendido que me avergonzaba de mí misma. Me avergonzaba de mis convicciones, me daba terror ser rechazada y me consumía la duda ¿Estoy loca?

Esta última hora ha sido un aviso que dice ¡PARE! No soy la misma después de haberlo leído, no soy la misma luego de comprender que debo estar orgullosa de mí, no debo avergonzarme de lo que creo que es correcto, no debo avergonzarme de lo que quiero hacer o dejar de hacer, debo pensar en mí y en mi bienestar, si el mundo no me entiende pues allá ellos. Con la única persona que viviré dentro de mi cuerpo es conmigo misma y soy yo quien debe seguir lo que me dicta la combinación de la razón con el corazón.

Se acabó el miedo de perder, siempre he dicho que admiro a los libertadores de los países porque han muerto por una causa, porque su pasión ha sido tan grande que cualquier riesgo que corrieron les pareció mínimo. Admiro a los libertadores porque sus razones han podido más que los obstáculos, los admiro porque no les ha importado ganar enemigos, los admiro porque no les ha importado la traición, no les ha importado el abandono de quienes más decían quererlos y es por ellos que hoy muchos países gozan de una patria soberana e independiente.

Es que las mayores causas y victorias en la vida no son aquellas que tienen resultados a corto plazo, las mayores victorias son aquellas cuyos resultados se ven luego de mucho luchar o incluso luego de que uno mismo está 7 metros bajo tierra ¿Ustedes creen que a ellos no les dolía perder a la gente y ganar enemigos? Pues les digo que probablemente sí lloraban, sentían angustia, se arrodillaban y oraban a Dios, a Alá o a Buddha pero oraban.

Admiro a esos libertadores por su valentía, porque tenían ideales claros y las amenazas externas no los intimidaban. Puedo citar a Juan Pablo Duarte para quien «Vivir sin patria es lo mismo que vivir sin honor» es decir, que para él no tener una nacionalidad propia que lo describiera era una falta de respeto hacia su persona cuando en esos tiempos tal vez otros miles de dominicanos compartían esa idea pero no se atrevían a manifestarla o también pueden darse otros miles de casos donde las personas eran indiferentes a esto y no les importaba tener una patria o no, su mente estaba ocupada en otras cosas.

Por eso es que cada cabeza es un mundo y el mundo es un conjunto de cabezas pero es que sin gente que tenga ideales y se apegue a ellos, este mundo sería lineal y si fuera lineal entonces no sería mundo. No me importa cuál sea la convicción, sin gente que no tenga convicciones o que tenga y no las siga, yo no le encontraría el sentido a este tren que se llama vida.

Es que ningún libertador tenía nada de lo cual avergonzarse porque la gente del pueblo pensara que estaban desquiciados, al fin y al cabo, si no fuera por nuestros Padres de la Patria no nos llamaríamos dominicanos. Nos llamaríamos «monos», «nihaitianosnifranceses» o «imitadoresnorteamericanos». No es que me estoy comparando con un libertador porque es que yo soy más pendeja que una gallina cuando le quieren robar los huevos pero hago una comparación de esas personas que tanto admiro con este tipo de situaciones que me están ocurriendo.

No tengo nada de lo cual avergonzarme y si perder a varias personas a lo largo del camino es algo que me pasará por estar apegada a mis valores entonces que así sea. Tengo miedo, sí. Tengo dolor y tristeza,sí. Siempre he querido tener una causa tan grande en mi vida que si tuviese que morir por ella no lo pensaría dos veces y creo que ya la he encontrado. Esa causa es ser auténtica y real conmigo misma.

Si tengo que morir por ser yo misma pues que vengan los ejércitos y el general Jean Pierre Boyer que yo lucharé y reviviré a Juan Pablo Duarte si es necesario. No permitiré que yo sea un títere y las expectativas de los demás me manejen a su antojo, quien no se sienta partidario del camino que quiero seguir pues que no me acompañe. Es tiempo de que yo pierda el control para que Dios lo tome, es tiempo de que yo acepte que soy débil pero que esa debilidad me hace fuerte.

Es tiempo de aceptarme, quererme y valorarme antes que querer, aceptar y valorar a cualquier otra persona. Solo le pido a mi Dios que me de fuerzas y entonces cambio la frase célebre de Juan Pablo Duarte para decir «Vivir siendo desleal hacia mi persona es lo mismo que vivir sin honor».

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