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Quiero escribir algo con una voz tan fuerte que se escuche en el mundo entero:

¿Quién se inventó el sistema? ¿Quién dijo que habrá gente que tendrá que romperse los huesos, el estómago y el cerebro para que otros vivan bien?

Hay gente honrada, de buena voluntad, gente que no quiere ser delincuente, que quiere lograr las cosas de manera íntegra; que tiene que explotarse como burro trabajando, trabajando para pagar deudas o para conseguir la comida de sus hijos ese día y si no muere en ese intento constante de sobre-vivir, llega a vieja y se da cuenta que ya no puede hacer nada; que le duele el alma y que los pies llenos de cayos y tal vez hoyos no la llevó hacia donde quería llegar.

Hay gente que trabaja desde antes que salga el Sol y se acuesta pocas horas antes de que salga otra vez. Esa gente siente continuamente cómo los rayos solares queman su espalda, la pérdida de electrolitos con cada gota de sudor que cae de su frente y no se queja porque trabajar duro es lo único que aprendió y ganar un salario por debajo de lo justo no le parece injusto.

Es que así es el sistema, para que algunos suban otros tienen que bajar. El problema es que son muchos, millones de personas que tienen que trabajar desde temprana edad para sostener una nación y poder tal vez obtener una buena comida para sus familias. Sin embargo otro factor que se añade a estos millones de gente honrada, son sus hijos que usualmente toman 3 caminos:

1.Siguen el ejemplo de sus padres y viven de igual manera a ellos para el resto de sus vidas.

2.Siguen el ejemplo de sus padres, estudian, su preparación encuentra la oportunidad y la oportunidad hace que superen a sus padres.

3.Se resienten socialmente y como acto de rebeldía, su ambición les lleva a hacerle el mal a los demás.

En este tercer camino, se ven afectadas todas las otras personas que al igual que la mayoría de los padres de estos hombres y mujeres, trabajan muy duro entonces podemos ver como la sociedad se va convirtiendo poco a poco en una cadena trófica donde se trata quién se come a quién. Duele ir por las calles de mi país y ver cómo muchas personas viven en condiciones extremas, duele la falta de gratitud y la ambición al poder y al tener que cada vez son más grandes. Son tan grandes que superan el amor y el respeto a los demás.

¿Con quién estamos compitiendo?

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