reflexión

Sube el café

Pasan las horas, casi sube el café, pasan minutos y el café ya no está colándose. Se trepa la luz por unos huecos avisando que ya es hora de despertarse y ella, como cada mañana se levanta para alistarse. A veces se arma de valor y se siente lista para la guerra, otras tantas, se le va el aliento, siente que nada le queda. Las exigencias del mundo, le dificultan vivir sus sueños o quizás es una excusa de su propia comodidad. Vivir alejada de la naturaleza, de las calles, del silencio, de la música, de todo aquello que le inspira a pensar en lo profundo, lo que nadie escucha, lo que los demás ignoran; vivir alejada de sí misma por tener que cumplir con horarios, con esquemas, con correos electrónicos y llamadas telefónicas; vivir alejada de todo lo que la hace ser como es, roba su energía y la desenfoca de todo aquello que lleva dentro de su ser.

Ella busca y se pregunta una y otra vez, la dirección y el sentido. Constantemente siente, una discrepancia, una guerra en su interior, entre lo que debe y quiere hacer, entre lo que imagina y lo que el mundo es. Se siente capaz, otras, completamente impotente y rendida ante la incertidumbre, el futuro, las metas de las que todos hablan, el sentido y propósito de su vida y luego, están esos días donde todo se vuelve más claro y decide que no quiere conformarse, que quiere más porque está destinada a la grandeza pero una grandeza, que no es tangible. En esos días, descubre en ella, ese deseo de trascender, dejar una huella en la historia de la humanidad, ser distinta. Distinta pero no mejor que otros, sino, distinta por hacer lo que otros no.

En esa distinción es donde nuevamente se da cuenta que para hacer lo que otros no, tiene que hacer lo que amerita, echar fuerzas en el pleito diario de vivir, tener espíritu soñador, corazón valiente y mente realista, realizar cada movimiento con astucia y sobre todo, trabajar muy duro. Constantemente se pregunta para dónde va, qué es lo próximo pero la versión superlativa de su ser no deja de confiar, confía en que los caminos se abrirán, siempre y cuando ella, no deje de caminar ni creer.

Creyendo en la humanidad, creyendo en ella, haciendo los sacrificios necesarios y teniendo sabiduría, podrá afrontar los retos diarios que conlleva insertarse en la sociedad día a día.

Ella está buscando su camino,

su propósito,

su destino,

Y yo confío en que pronto lo encontrará.

IMG_7651.JPG

reflexión

Abrázate fuerte

Nos escondemos del sol cuando nos da de frente, nos tapamos la cara porque nos quita la visión, nos quejamos porque él va sin preguntar con sus rayos impactando nuestra piel, con su calor haciéndonos sudar, con su agresividad derritiendo todo frío. De la lluvia nos quejamos también, sacamos sombrillas desde que nos cae del cielo, nos ponemos melancólicos, nos da pereza, el tráfico en las grandes ciudades empeora y cualquier fiesta al aire libre se daña. Así hacemos con nosotros mismos, con los demás. No entendemos que la belleza de cada uno está en aquello que vino a cumplir. Vivimos en constante negación, rechazo y destrucción.

Si no existieran las canciones, no pudiera existir quien las baile o las cante y si no existe quien baile  o cante, no existe público al cual entretener y si no existe público no existe restaurante y si no existe restaurante no existe quien lo administre y si no existe quien lo administre no existe el doctor que atiende a quien administra y si no existe doctor, no existe profesor y si no existe profesor, no existe la enseñanza y si no hay enseñanza, no hay descubrimiento ni iluminación.

Entonces es así, como cada uno, al igual que el sol o la lluvia, cumple un propósito. Nos centramos en el helado que se derrite y no en las flores que se alimentan, vemos la calle que se inunda y no la abundancia de la cosecha. Si entendiéramos que cada uno ocupa un espacio que está interrelacionado con los espacios de los demás, abrazáramos más fuerte la luz, la neblina, el sol, la lluvia, al prójimo, a nosotros mismos.

IMG_8952

Poema

Wish a wish

Sometimes I think this is too perfect and too perfect scares me,

What if it’s not real? I wonder
Other times my emotions jump
As hard as a child after ice cream,
As fast as a sunrise,
As abruptly as the dawn…
But then I think of you and all beautiful things that could be ahead…
What if it’s the adventure of a lifetime? I wonder
What if it’s the love I dreamt and nobody thought I could have?
What if we are part of that 1% of people who manage to respect and love each other their whole lives?
I’ve never been realistic about my dreams…
I’ve always wished with my heart…
And my love, if I’m going to wish a wish…
I want to wish my wish with you.
IMG_6875
reflexión

Tocando Las Puertas del Cielo

Tocando las puertas del cielo… Pretendiendo saber vivir, fingiendo tener una idea de lo que estoy haciendo… Camino por estos pasillos que a veces parecen largos, otras parecen cortos y me pregunto si algún día habrá gente pensando en que yo caminé a través de ellos… Tocando las puertas del cielo, porque no sé si sé vivir pero vivo tocando, vivo buscando, vivo anhelando ser esa versión superlativa de mí. Me propongo, me fallo, vuelvo y me propongo, en un intento de hacer malabares mientras estoy tocando las puertas del cielo… Un constante toque porque algún día quiero entrar aunque ese día sea al final de mi vida y claro, me pasaré la vida tocando porque al final de ella, esa será mi recompensa… De tanto estar tocando las puertas de cielo, algún día me abrirán porque allí quiero ganarme un lugar mientras en la tierra pretendo saber vivir, saber sufrir, saber bailar y saber de lo que supuestamente sé. Tocando las puertas del cielo mientras en la tierra sigo levantándome de mis fracasos, aprendiendo de mis errores, tragando lo amargo, saboreando lo dulce… Tocando las puertas del cielo mientras días grises veo o mientras bajo el sol me alegro… Tocando las puertas del cielo a través de la penumbra y de la incertidumbre, porque no hay nada más confuso que la improvisación de la vida porque ni yo misma entiendo lo que no entiendo y porque así es, nadie sabe realmente lo que está haciendo; pretendemos saber, pretendemos conocer, pretendemos hacer y ¿Para qué? ¿De qué me sirven el oro en la tierra, el asfalto en los pies, el tiempo que no aprovecho? Si no es para decorar las puertas que tanto toco, para construir un camino hacia ellas y aprovechar para seguir tocándolas ¿De qué me sirven?

IMG_6862

Sin categoría

¿Cómo ser exitoso?

El dinero es el medio que nos permite entrar o salir, adquirir o vender, en fin, el dinero nos permite poseer ¡Hasta la mayoría de experiencias cuestan dinero! Un viaje, una cena romántica, el agua que te quita la sed, el concierto de tu cantante favorito… Es por esto que, constantemente, el éxito se mide por el dinero; es una regla proporcional, mientras más dinero tienes más bienes y servicios adquieres por ende «más feliz eres». Sin embargo, dentro de la poca experiencia que tengo dentro de mi gran inexperiencia, me he dado cuenta que lo financiero es el «medio», no el fin. Ya sé, seguro piensas que soy una hippie, quizás puedes pensar que no tengo los pies sobre la tierra o que posiblemente tengo todos mis problemas resueltos y por eso pienso así. La verdad es que no, no estoy cerca de tener mis problemas resueltos, financieramente quiero estar mejor (incluso ha sido motivo de estrés durante los últimos días) y soy una defensora de que todo el mundo debería tener progreso económico.

Me remonto a los tiempos del paleolítico a unos 2 millones de años atrás, el homo habilis, especie que según la evolución del hombre fue el primero en utilizar herramientas de piedra, buscaba maneras hábiles de sobrevivir y de allí viene su nombre. No somos tan distintos de esa especie aunque le llevamos millones de años de evolución, cambia la manera y los recursos que utilizamos pero en el fondo, seguimos buscando la supervivencia. Soy la persona menos indicada para hablarte de cómo conseguir el éxito, lo que sí puedo decirte es que como especie humana estar vivo es el inicio y que tienes la capacidad de idear mecanismos para seguir estando vivo por mucho tiempo más. El éxito para mí es qué tan bien estás logrando vivir no en proporción de cuántos bienes adquieres o cuántas deudas solventaste, sino, en relación a la manera en que te enfrentas a todas estas situaciones y retos ideando maneras de resolverlos sin perder de vista el paisaje que tienes en frente.

El homo habilis no tenía celular, ni computadora, ni siquiera libros para entretenerse. Estoy segura que lo que lo motivaba a encontrar maneras de sobrevivir era la preservación de su especie, su familia y sus amigos porque aunque no poseía «lengua» para poner nombre a eso que sentían, algo dentro de sí mismos les decía que era importante seguir viviendo. El paisaje, el amor y la naturaleza aún no teniendo nombre eran perceptibles por los sentidos y no es distinto a lo que tenemos hoy, el éxito es poseer el hoy y el ahora; sin importar las ráfagas y los vientos. Vivir en un mundo de depredadores y aún salir de la cueva a cazar habilidosa y dignamente el pan de cada día, eso es éxito.

 

IMG_6274

 

 

 

 

 

 

Sin categoría

La Verdadera Motivación.

Aprovecho este medio para expresar mis ideas con el mundo, con mi país o con el pequeño grupo de personas que me siguen (quizás con todos al mismo tiempo). Me lleno de orgullo cuando veo gente trabajando duro y no me refiero a puestos gerenciales solamente ni a los ejecutivos que visten de traje y calzado formal, también hablo de aquellos que recorren las avenidas de cabo a rabo, bajo sol o lluvia, buscando dignamente el pan de cada día, vendiendo lo que pueden (frutas, cargadores de celulares, lentes, maníes, etc…). Siento una profunda admiración por las personas que se ganan lo mucho o poco que tienen con esfuerzo, algunos usan en mayor medida sus pies, otros las manos y otros, sus mentes; de manera paulatina y como hormiguitas, cada uno se levanta con una motivación intrínseca de superarse todos los días.

Resultados… Todo el mundo quiere resultados, las empresas con sus estados financieros y el ROI, el que trabaja con los bienes que puede adquirir, los profesores en las universidades, los que se enamoran y lo que buscan obtener… Positiva y negativamente, nuestras acciones son medidas en resultados y muchas veces esos resultados deben ser inmediatos por presión tanto interna como externa, no hay tiempo para tomar tiempo y no hay tiempo para esperar en la espera. Siento que las corrientes buscan empujarnos hacia un comportamiento automático donde hacemos las cosas porque es lo que se espera que hagamos y desconocemos el por qué lo hacemos y entonces, aquella motivación intrínseca que mencioné anteriormente, se difumina y se esconde detrás de la rutina y perdemos posteriormente la pasión y el sentido de lo que estamos haciendo.

Trabajamos para obtener resultados pero para qué y por qué queremos esos resultados son las preguntas que nos debemos hacer… Convertirnos en grandes marcas, tener mayores volúmenes de ventas, ser el mejor empleado, ganar mayor comisión o buscar los 100 pesos para la comida de hoy; son algunos de los objetivos que la gente que tanto admiro se fija diariamente. Sin embargo me pregunto ¿Estamos poniendo amor en lo que hacemos? ¿Estamos agradecidos? ¿Realmente tenemos un propósito claro distinto a los resultados inmediatos que queremos? ¿Cuál es la visión a largo plazo? ¿Lo que hacemos dejará una huella positiva para nuestra sociedad? ¿Estamos utilizando el poder correctamente?

No importa qué oficio (siempre y cuando sea digno) tenemos, importa cómo lo hacemos. No importa si no tenemos resultados inmediatos, lo que realmente importa es el amor y la pasión con que lo hacemos porque a la larga, la vida es una carrera de resistencia y no de velocidad. Si no estás apasionado o apasionada por lo que haces, te invito a que sigas buscando porque al final, no importará cuánto vendiste ni cuánto ganaste sino lo que sentiste en el proceso de conseguir esos resultados.

La motivación es necesaria para evitar la rutina y la automatización de nuestro comportamiento, no somos robots, somos humanos.

Thinking.jpeg

Fuente de foto: http://www.pexels.com

Sin categoría

Ausencia de luz.

La ausencia de luz es conocida como oscuridad y como el hombre no puede vivir en la oscuridad decidió inventar un objeto llamado «bombillo» cientos de años atrás. Es curioso mencionar la palabra «luz», en un mundo cada vez más violento y menos compasivo, cada vez más egoísta y alejado del «paraíso» que fue diseñado para ser. Sin embargo, así como Thomas Alba Edison inventó el bombillo para combatir la oscuridad, entiendo que, en un mundo que parece tornarse cada vez más oscuro, solo nuestra luz interna podrá contrarrestar este fenómeno; quizás suene irónico pero es que para que exista la luz debe existir la oscuridad.

Hay un libro llamado «Manual del Guerrero de la Luz» de un famoso escritor que lleva como nombre Paulo Coelho que en la página 41 dice:

«Todo guerrero de la luz ya tuvo alguna vez miedo de entrar en combate, todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado. Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no le pertenecía. Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia. Todo guerrero de la luz ya creyó que no era un guerrero de la luz. Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales. Todo guerrero de la luz ya dijo que sí cuando quería decir que no. Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.

Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era».

Un guerrero es el participante de un combate o guerra y a su vez, una guerra es un conflicto, una disputa, una discordancia; es decir que, ser guerrero de la luz implica librar una batalla en contra de algo y ese algo es la oscuridad. Detrás de toda oscuridad o situación de dificultad se encuentra una enseñanza o lo que en mi creencia llamamos «bendición». Si vemos las noticias podemos darnos cuenta de la oscuridad de la cual hablo, si vemos las discordias e injusticias que ocurren diariamente en nuestro país definitivamente sentiremos la oscuridad aunque estemos en plena calle con el tremendo sol y calor del mediodía.

Hoy tomé una decisión mientras manejaba y fue conectar mi lámpara interior a la regleta de la vida y enchufar la regleta al mundo, tomé la decisión de ser más grande que mis adversidades porque confío en un Poder superior al mío, decidí que las situaciones difíciles y oscuras no podrán vencer mi luz porque la necesidad de luz que tengo es tan clara que hasta Thomas Alba Edison también la sintió. Tomé la decisión de no hacerme víctima de mis circunstancias y más bien preguntarme a mí misma qué puedo hacer al respecto. Hoy entiendo más que antes, que los desiertos atravesados te llevan al sendero del agua y que si muero de sed a mitad del camino mi espíritu viajará hacia allí; porque al final, no cuenta si mi cuerpo llegó o no, cuenta más cuanto luché para llegar.

En la lucha, en la búsqueda constante de agua que quite la sed del mundo, encontraré la luz. Encontraremos la luz en el momento que decidamos mirar lo que sí tenemos y no lo que nos falta, encontraremos luz en la medida que la busquemos, en la medida que queramos descubrirla tal y como Thomas Alba lo hizo a través del bombillo, porque a través de él proyectó lo que para él representaba la luz y gracias a eso, no importa si es de noche, tenemos pequeñas réplicas de luz de día.  Tú y yo, somos guerreros de la luz porque a pesar de la oscuridad, no pensamos ni vamos a darnos por vencidos.

IMG_7881

Sin categoría

Libertad

La libertad según la Real Academia Española es el estado o condición de quien no es esclavo; es decir, que la libertad es vista como la ausencia de la privación, exclusión y prohibición. Sin embargo, la libertad es más que el antónimo de estar preso, la libertad es más que estar exento de sujeciones y subordinaciones; la libertad es más que hacer lo que me da la gana cuando me da la gana porque ni siquiera hacer lo que me da la gana me garantiza ser libre.

Libertad para mí es dejar ganar lo que se tiene que ganar y dejar perder lo que se tiene que perder. Libertad es eso que sientes cuando miras las hojas de los árboles mecerse al compás del viento, libertad es el instante entre el futuro y el pasado que nos acorrala. Exactamente eso es la libertad, un resquicio, una ventana, un pasillo, un espacio comprendido entre 2 paredes; la libertad es un respiro entre tanto ruido, es un encuentro con el silencio; la libertad es la compañera de la calma. La libertad se usa muchas veces  para definir un estado, por ejemplo: «soy libre» y yo me pregunto ¿Realmente somos libres? Claro, existen muchos tipos de libertades; iniciando por aquellas que históricamente dividieron las naciones de quienes fueron sus colonizadores y continuando con aquellas libertades que hoy en día permiten la expresión, el arte, el voto femenino, la igualdad de género, la democracia, etc.  Yo digo que podemos poseer todas estas libertades y aún así continuaré preguntándome ¿Realmente somos libres?

Lo que quiero decir es que, en mi teoría, hay libertades externas que nos permiten desarrollarnos como individuos dentro de una sociedad, sin embargo, hay una libertad interna que dudo pueda poseerse en un 100 porciento jamás y esta libertad se refleja en el exterior y afecta, a su vez, las demás libertades. Internamente, somos una combustión de pensamientos, emociones y experiencias, aún siendo liberados de la esclavitud externa, internamente, somos esclavos de nosotros mismos y a su vez; la esclavitud dentro de cada uno de nosotros (manifestada de distintas maneras) se refleja en el exterior (en nuestras acciones para con los demás) y este reflejo, es lo que influye de manera paralela en la sociedad y esta sociedad (como parte de un ciclo) incide nuevamente en nuestra libertad interna.

¿Realmente somos libres? Tenemos «democracia», tenemos un carro con «gasolina», tenemos «casa», tenemos «comida», tenemos «educación», tenemos «gente» entre muchas otras y cada una de estas libertades parece concedernos nuestra libertad absoluta pero no, no es así. Somos esclavos del constante ruido interior, de nuestros vacíos existenciales, de nuestro egoísmo, de las presiones sociales, del estrés, de la duda, de la angustia, de la tristeza, del dolor; nuestra libertad interna es concedida y arrebatada una y otra vez, es fugaz. La libertad absoluta que es aquella que proviene de nuestro interior, se vive por momentos; es aquella que se consigue cuando dejamos ganar lo que se tiene que ganar y dejamos perder lo que se tiene que perder; ganar lo que se tiene que ganar es ser justo, es ser solidario, es dejar el egoísmo, es defender sus derechos, es asumir responsabilidad, es tener lo necesario (contrario a la ambición y la avaricia), es dejar de pisotear a otros para brillar más, es tener menos poder y más influencia, es trabajar duro por nuestros sueños, es ser fiel a ti mismo, es querer lo mejor para los demás; mientras que, dejar perder lo que se tiene que perder es aceptar la derrota, dejar ir lo que no puedes controlar, tener fe en aquello que no puedes entender, buscar menos culpables y más soluciones, hablar menos y hacer más, perder una pelea y conservar la paz…

Nunca seremos realmente libres hasta que la humanidad resuelva el conflicto entre su alma, pensamiento y carne; nunca seremos libres hasta que la humanidad asimile que la humanidad somos todos. Internamente, vivimos en una lucha constante por encontrar silencio porque sin importar cuantas libertades externas tengamos no parece ser suficiente. La libertad absoluta y verdadera viene de adentro hacia afuera y si habrá algo de lo que nunca podremos librarnos es de nosotros mismos puesto que nuestro ser es una combinación de mente, cuerpo y espíritu y este trío al funcionar, nos crea confusión y nos hace presos del lugar que desarrollamos más, por esto es que, la verdadera libertad viene y va por momentos y solo la consiguen para siempre aquellos que encuentran el perfecto balance.

 

IMG_7989.JPG

 

 

 

 

Sin categoría

Discurso a la humanidad

Gira otra vez la manecilla del reloj, ella está en clase y ya quiere que sea la hora de salir. El profesor habla, habla y habla y ella parece que escucha, escucha y escucha cuando en realidad, lo único que quiere es que sea la hora de salir. El dijo que la esperaría a las 6:00, en el mismo lugar de siempre; eran las 4:10 y la clase apenas acababa de comenzar, su cabeza daba vueltas y vueltas siempre regresando al mismo lugar, ella quería que llegara la hora de salir. Es normal que una chica de 18 años esté enamorada y mucho más normal es que encuentre cualquier distracción para no atender a clase, fuera de lo común sería valorar el presente.

Normal es, que tú y yo, sólo queremos que las manecillas del reloj avancen; siempre esperando a que sea «más tarde» porque el presente nos parece absurdo y porque encontramos cualquier distracción para evadir la realidad. La realidad, ahora mismo, es que el mundo está falta de amor. Todos los días escuchamos en las noticias que hubo un ataque, que mataron a tantos a cambio de un celular, que se robaron unos millones, etcétera etcétera… Yo digo que todo esto es por falta de amor; no es cuestión de religión, raza, nacionalidad o género; radica en nosotros los habitantes de la Tierra un individualismo que ciega, egoísmo que nos hace irrespetar los derechos de los demás. Desde el principio de la humanidad ha existido el bien y el mal pero estamos en un momento donde de 20 personas 15 tienen malas intenciones y 5 intentan ser mejores seres humanos todos los días. ¿Cómo pretendemos que una sociedad avance rápidamente, cuando la velocidad la determina el grupo mayoritario?

Propongo sembrar y propongo difundir el amor porque quien ama respeta y quien respeta tiene paz.  Les propongo sembrar a su alrededor por lo menos en 1 persona diaria para que a su vez, ella sea una multiplicadora y pueda sembrar en otro. Si de 20 personas, 5 siembran en un día el amor en otro ser humano, ese día se convertirían en 10 personas y si esas 10 a su vez siembran al siguiente día el amor cada una en otro ser humano, se convertirían en 20 personas, tan sólo al 3er día se convertirían en 40 personas multiplicando el bien en la sociedad; lo cual, en su defecto, superaría la cantidad de personas con malas intenciones. Ahora, mi pregunta es la siguiente:

¿Sigues esperando que las manecillas del reloj avancen?

Sin categoría

De sol a sol

Aquí estoy yo, pensando en maestría y en lo que haré con mi futuro porque yo sí, a la diferencia de muchos, tengo posibilidades y herramientas en mis manos que podrán propulsar mi desarrollo. Era una mañana como las demás, llena de tráfico, contaminación y tensión en las calles; me detengo ante el semáforo y veo a este señor de más de 60 años (o quizás la poca calidad de vida lo hace ver mayor), agachado, cabizbajo con el sol candente sobre su cabeza y me pregunté:

¿Cuánto gana él por hacer ese trabajo?

Vendrán los realistas a decirme que la vida es así que porque él no es una persona preparada no puede ganar más de ahí, que ese es el trabajo que le toca hacer… La lista de argumentos continúa y continúa. Me infla el pecho de orgullo ver que hay gente que se levanta todos los días a ganarse dignamente el dinero (por lo menos) de la comida; no importa si ocupa un puesto gerencial o si usted es un frutero, trabajo es trabajo. Es más, me atrevo a decir que miles de dominicanos que no han tenido la oportunidad de educarse, que no usan saco y corbata, que no ocupan puestos gerenciales y directivos; trabajan más duro que cualquiera.

Sí, así tal cual lo lees, me atrevo a decirlo. No he hecho estadísticas ni estudios de la población para serte sincera pero es que no se necesita de mucha ciencia para reconocer lo que se evidencia ante nuestros propios ojos. Yo que estoy pensando en una maestría desde la comodidad de mi hogar, no haría el trabajo que hace el agricultor que cultivó el arroz que me comí hace un rato; yo quizás podría cultivar mis propios alimentos para mí y mi familia, pero no en la misma magnitud que lo hace un agricultor ya que a eso se dedica, él conoce lo que es el dolor, sudor, calor y el desprecio.

Tantos empleos que no se consideran «empleos» y más bien «esclavitudes» disfrazadas de «lástima» y no verdadera compasión, tantos empleos como el de este señor agachado aquí, para que el suelo no dañe las gomas de tu carro, para que el negocio se vea más bonito, para no robar ni hacer lo mal hecho y tener un oficio que le permita vivir dignamente. Tantos dominicanos trabajan más que los que «trabajan», tienen menos y tienen mucho más, porque conocen el valor de lo que verdaderamente importa y al final, solo buscan unos cientos de pesos para tener qué comer.

IMG_1758